Aprender es con A de Agile

Una de las cosas que más me gustan de la agilidad es que estás permanentemente aprendiendo. La agilidad consiste en un enfoque muy dinámico en el que se da por hecho que habrá cambios (“los cambios son bienvenidos” dice uno de los principios del manifestó ágil). Estos cambios no sólo aluden a los requerimientos que nos marca el cliente sino también, a cómo trabajamos y afrontamos nuestro día a día. Lo importante aquí es que no pierdas de vista todas estas ocasiones para aprender: ¡veámoslas!

Empezando por la parte de la agilidad más técnica, partimos de que cada proyecto es diferente de los demás, y será la creatividad de las personas las que hagan que estos proyectos tengan éxito. En este ambiente de incertidumbre, y lo largo de la vida de los proyectos y productos, hacemos un sinfín de hipótesis sobre cómo creemos que debemos avanzar. Validar estas hipótesis las convierte en aprendizaje validado, un concepto acuñado desde Lean Startup. ¿Qué quiere decir aprendizaje validado? Pues todos esos pequeños aprendizajes que has constatado gracias a validar tus hipótesis. Con el cliente co-creando su solución, con tu equipo al desarrollarla y encontrar la mejor manera de hacerla posible… estos aprendizajes son clave en la mejora continua, y forman parte de cualquier desarrollo iterativo e incremental. No dejes que se pierdan, identifícalos cuando sucedan, y haz que pasen a formar parte del conocimiento de tu equipo enunciando lo que has aprendido. Puedes usar un sistema sencillo que diga:

  1. pensábamos que… (hipótesis que hiciste)
  2. observamos que… (qué has medido, visto, o dialogado para valorar tu hipótesis)
  3. hemos aprendido….(aprendizaje!!!)
  4. y ahora haremos… (pon ese conocimiento a funcionar)

Pero no sólo de agilidad técnica vive el mundo agile. En tus equipos tienes reuniones periódicas para valorar cómo estáis trabajando, cómo hacerlo mejor, cómo ser mejores. Estas reuniones son importantes para aprender de esos pequeños trucos, rutinas y tradiciones que hacen que un equipo esté en el más alto rendimiento. También el Scrum Master o el Agile Coach de forma más general, velan porque los valores de la cultura agile formen parte del día a día de los equipos. ¿Vivimos y trabajamos según nuestros valores? En todos estos momentos también vamos descubriendo qué nos va mejor, y esos aprendizajes son los que apuntalan nuestro progreso.

Así que piensa que la agilidad no es un fin, es un camino. Un camino en el que aprendemos sobre nosotros, nuestro equipo, y lo que queremos desarrollar. Un camino en el que cada aprendizaje es un escalón, y ser conscientes de cada uno de estos escalones nos ayudará avanzar más rápido, o ¿debería decir más ágilmente?.

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